25 enero 2010
19 enero 2010
Un año
Prácticamente un año sin entrada alguna, y mucho más sin entradas que no sean copiar pegar artículos de prensa.
Por lo tanto, puedo declarar que el blog está clínicamente muerto. Supongo que imagino que nadie entra, ni por la más mínima curiosidad de si alguien escribe o simplemente está abierto.
Alguna vez he releído algun post, para recordar cuando y que ocurrió en tal mes. Veo que realizábamos más cosas conjuntas, pero como dirían los más mayores del lugar... "es ley de vida", vamos encauzando más nuestras vidas y creando nuevas direcciones, no indica descartar los recorridos realizados, pero algunos de ellos serán más difíciles de volver a recorrer.
Espero que alguien lo lea y ¡¡porqué no!! que vuelva a escribir.
besos y abrazos,
"buena suerte y hasta luego"
Por lo tanto, puedo declarar que el blog está clínicamente muerto. Supongo que imagino que nadie entra, ni por la más mínima curiosidad de si alguien escribe o simplemente está abierto.
Alguna vez he releído algun post, para recordar cuando y que ocurrió en tal mes. Veo que realizábamos más cosas conjuntas, pero como dirían los más mayores del lugar... "es ley de vida", vamos encauzando más nuestras vidas y creando nuevas direcciones, no indica descartar los recorridos realizados, pero algunos de ellos serán más difíciles de volver a recorrer.
Espero que alguien lo lea y ¡¡porqué no!! que vuelva a escribir.
besos y abrazos,
"buena suerte y hasta luego"
27 enero 2009
Artículo "El País" 18/01/09
El amor es química... y algo de amistad
Las hormonas definen el calendario amatorio: la testosterona dispara el deseo y la oxitoscina mantiene la fidelidad
JAVIER SAMPEDRO 18/01/2009
El amor se suele considerar indefinible, porque unos lo ven con Freud como una sublimación del sexo, otros con Fromm como una de las bellas artes, y otros le aplican la palabra al gato. Pero ¿y si los tres tienen razón?
La antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se basa en sus experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) y en el resto de la evidencia disponible para defender una definición tripartita del amor. Primero el impulso sexual indiscriminado, una fuerza autónoma que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término; luego la atracción sexual selectiva; y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión.
Son tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados. Y tienen una profunda raíz evolutiva común, porque su balance controla la biología reproductiva de las especies. El impulso sexual, la primera fase del amor, está regulado por la testosterona (masculina) y los estrógenos (femeninos) en el común de los mamíferos, más bien por la testosterona en los primates, y casi exclusivamente por la testosterona en el Homo sapiens.
Los hombres con más testosterona en la sangre tienden a practicar más sexo, pero también las mujeres suelen sentir más deseo sexual alrededor del periodo de ovulación, cuando suben los niveles de testosterona. El declinar de esta hormona con la edad va asociado a la reducción de todos los tipos de libido, incluidas las fantasías sexuales.
La testosterona no se relaciona con los gustos preferenciales, sino más bien con los genéricos. Los psicólogos del Face Research Laboratory de la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, acaban de demostrar, por ejemplo, que los altos niveles de testosterona -incluso en el mismo hombre, cuando varían en distintos momentos- se correlacionan con su gusto por los rasgos de la cara asociados a la feminidad, en genérico, como ojos grandes, labios llenos, etcétera. De modo similar, muchos estudios han mostrado que los juicios de las mujeres sobre el atractivo masculino están afectados por los niveles de las hormonas sexuales.
Varios experimentos han cartografiado las zonas del cerebro que se activan al enseñar a los voluntarios una serie de fotos de contenido erótico explícito. Aunque los resultados son complicados, una de las activaciones más reproducibles y proporcionales al grado de excitación sexual declarado por el sujeto es el llamado córtex cingulado anterior. En un experimento independiente, esta misma zona resultó activarse cuando el equipo del voluntario metía un gol, una coincidencia que admite varios tipos de interpretación. O tal vez ninguna.
La segunda fase es el amor romántico, el amor en sentido clásico de la palabra enamorarse. Es un rasgo humano universal, y su característica definitoria es la atracción sexual selectiva. Por esta razón, los etólogos creen probable que el amor humano haya evolucionado a partir del ritual de elección de pareja, o cortejo de atracción típico de los mamíferos. Parece confirmarlo el hecho de que, en casi todos los mamíferos, ese cortejo se caracteriza por un notable despliegue de energía, persecución obsesiva, protección posesiva de la pretendida pareja y belicosidad hacia los posibles rivales.
Pero hay una diferencia. "En la mayoría de las especies", dice Fisher, "el ritual de elección de pareja dura minutos u horas, como mucho días o semanas; en los humanos, esa fase temprana de intenso amor romántico puede durar de 12 a 18 meses". Un año y medio para elegir pareja, ya está bien con el ritual de cortejo.
Según han documentado los antropólogos en 147 sociedades humanas, el amor romántico empieza "cuando un individuo empieza a mirar a otro como algo especial y único". Luego el amante sufre una deformación perceptiva por la que agiganta las virtudes e ignora las sombras del otro. Las adversidades estimulan la pasión, las separaciones disparan la ansiedad.
Son los signos de un alto nivel de dopamina en los circuitos del placer del cerebro, y así lo han confirmado los experimentos de imagen. Por ejemplo, enseñar a un voluntario una foto de su amada activa las rutas de la dopamina en los circuitos del placer. Estos circuitos guían gran parte de nuestro comportamiento -ni comer nos gustaría si no fuera por ellos-, y son los mismos que se activan en el ritual de cortejo, o de elección de pareja, de la mayoría de los mamíferos.
La hipótesis de Darwin era que las hembras elegían a sus parejas basándose en su "sentido innato de la belleza", pero la situación, al menos en la especie humana, parece haber sufrido todo tipo de complicaciones. El equipo de Steve Buss, de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha demostrado que el mismo hombre les parece más deseable a las mujeres si aparece rodeado de mujeres que cuando aparece solo, o rodeado de otros hombres. Por el contrario, una mujer pierde puntos ante los hombres si aparece rodeada de otros hombres. La interpretación no está muy clara, pero aquí hay algo que parece escapar del mero romanticismo. Hay otra componente más en en la elección de pareja. Cuando los investigadores preguntan a grupos de estudiantes heterosexuales cuáles son los atributos que más valoran para formar una pareja, cada estudiante parece buscar los mismos rasgos que se atribuye a sí mismo en un test independiente.
Pero el amor romántico, con ser larguísimo en el ser humano, no suele durar más allá de un año o año y medio, y los cachorros de nuestra especie están completamente inválidos a esa edad. Hace falta otro mecanismo que prorrogue los lazos afectivos, y lo hay. La pista vino de dos especies de topillos.
El topillo de la pradera (Microtus ochrogaster) tiene un comportamiento familiar intachable. Las parejas son fieles hasta que las muerte las separa, e incluso el 80% de los topillos no vuelven a contraer matrimonio tras enviudar. Los dos cónyuges colaboran sin rechistar en el cuidado de la prole, y suelen vivir con los suegros en paz . Todo lo contrario que su especie hermana, el topillo de la montaña, Microtus montanus: hoscos, enclaustrados en sus madrigueras individuales, traidores con sus parejas; los machos no cuidan de la prole en absoluto, y las hembras abandonan a las crías a las dos semanas de parirlas.
Larry Young, de la Universidad de Emory, descubrió que la buena fama de Microtus ochrogaster sólo es cierta como promedio: muchos topillos de la pradera son fieles y empalagosos, en efecto, pero otros son tan traicioneros y correosos como sus primos de la montaña. Ello le permitió hallar que la causa de esas diferencias entre individuos es un solo gen que evoluciona muy deprisa. El gen fabrica el receptor de la vasopresina.
La vasopresina es una hormona capaz de alterar el comportamiento, pero necesita acoplarse a un receptor situado en las neuronas para ejercer sus efectos. Los topillos que llevan una versión muy activa del gen tienen mucho receptor de la vasopresina en el cerebro, y por tanto son fieles y empalagosos. Los que llevan una versión poco activa tienen poco receptor y por tanto son traidores y malencarados.La versión de alta actividad predomina entre los topillos de la pradera -de ahí la buena fama de la especie-, y la de baja actividad es la norma entre los primos de la montaña, pero cada topillo es un mundo.
Los científicos empezaron a analizar ese gen en las personas y a comparar sus variantes con sus perfiles psicológicos. También añadieron a sus investigaciones otro gen similar que tiene también la capacidad para evolucionar muy rápido, el del receptor de la oxitocina.
Los dos genes están relacionados con la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan al circuito del placer (o de la recompensa) cerebral. Estas hormonas actúan a través de unos receptores situados en las neuronas de esos circuitos. Los dos genes clave fabrican el receptor de la oxitocina y el receptor de la vasopresina.
Hasse Walum y sus colegas del Instituto Karolinska, en Estocolmo, han estudiado recientemente a 552 pares de gemelos o mellizos, y a sus parejas. Han analizado su gen avpr1a (el receptor de la vasopresina) y los han sometido a pruebas para evaluar sus "índices de calidad en la relación marital" y de "vinculación con la pareja". El 32% de los hombres con el gen variante permanecen solteros (frente al 17% con el gen estándar), y todos sus índices de "calidad marital" y vinculación afectiva son significativamente menores.
Cuando una topilla de la pradera recibe una dosis cerebral de oxitocina, se siente vinculada de inmediato al macho que esté más cerca en ese momento, y de forma perdurable. En humanos se ha hecho una prueba similar, pero con dinero. Un equipo de economistas y psicólogos suizos demostró que una simple inhalación de un aerosol de oxitocina hace que la gente confíe más en los extraños y, por ejemplo, les preste mucho más dinero en una situación ficticia (pero con dinero real puesto por el voluntario).
Ambos genes evolucionan muy deprisa y producen variantes (alelos) de mayor o menor actividad, con efectos similares a aumentar o disminuir la cantidad de las hormonas. Ya se ofrecen por Internet productos como Enhanced Liquid Trust basados en la oxitocina, "diseñado para mejorar el área de citas y relaciones en tu vida".
Pero el amor se parece mucho al amor propio. Lisa DeBruine, de la Universidad McMaster de Ontario, reclutó hace unos años a un grupo de voluntarios para jugar por Internet a una especie de dilema del prisionero. Cada voluntario podía ver en el ordenador la cara del otro jugador, y sólo con eso tenía que decidir si compartía con él su dinero o intentaba hacerle una pifia. La pifia, en realidad, se la había hecho DeBruine a todos los voluntarios, porque al otro lado del ordenador no había nadie. El supuesto jugador no era más que un programa, y las caras habían sido generadas por métodos informáticos. El resultado fue que la mayoría de los voluntarios había decidido compartir su dinero candorosamente cuando la cara del otro jugador era... ¡la suya propia!
Si hay una cuarta fase del amor, lo más probable es que esté al otro lado del espejo.
Las hormonas definen el calendario amatorio: la testosterona dispara el deseo y la oxitoscina mantiene la fidelidad
JAVIER SAMPEDRO 18/01/2009
El amor se suele considerar indefinible, porque unos lo ven con Freud como una sublimación del sexo, otros con Fromm como una de las bellas artes, y otros le aplican la palabra al gato. Pero ¿y si los tres tienen razón?
La antropóloga Helen Fisher, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, se basa en sus experimentos de imagen cerebral (por resonancia magnética funcional) y en el resto de la evidencia disponible para defender una definición tripartita del amor. Primero el impulso sexual indiscriminado, una fuerza autónoma que desata la búsqueda de pareja en cualquier acepción del término; luego la atracción sexual selectiva; y por último el cariño, el lazo afectivo de larga duración que sostiene a las parejas más allá de la pasión.
Son tres procesos cerebrales distintos, pero interconectados. Y tienen una profunda raíz evolutiva común, porque su balance controla la biología reproductiva de las especies. El impulso sexual, la primera fase del amor, está regulado por la testosterona (masculina) y los estrógenos (femeninos) en el común de los mamíferos, más bien por la testosterona en los primates, y casi exclusivamente por la testosterona en el Homo sapiens.
Los hombres con más testosterona en la sangre tienden a practicar más sexo, pero también las mujeres suelen sentir más deseo sexual alrededor del periodo de ovulación, cuando suben los niveles de testosterona. El declinar de esta hormona con la edad va asociado a la reducción de todos los tipos de libido, incluidas las fantasías sexuales.
La testosterona no se relaciona con los gustos preferenciales, sino más bien con los genéricos. Los psicólogos del Face Research Laboratory de la Universidad de Aberdeen, Reino Unido, acaban de demostrar, por ejemplo, que los altos niveles de testosterona -incluso en el mismo hombre, cuando varían en distintos momentos- se correlacionan con su gusto por los rasgos de la cara asociados a la feminidad, en genérico, como ojos grandes, labios llenos, etcétera. De modo similar, muchos estudios han mostrado que los juicios de las mujeres sobre el atractivo masculino están afectados por los niveles de las hormonas sexuales.
Varios experimentos han cartografiado las zonas del cerebro que se activan al enseñar a los voluntarios una serie de fotos de contenido erótico explícito. Aunque los resultados son complicados, una de las activaciones más reproducibles y proporcionales al grado de excitación sexual declarado por el sujeto es el llamado córtex cingulado anterior. En un experimento independiente, esta misma zona resultó activarse cuando el equipo del voluntario metía un gol, una coincidencia que admite varios tipos de interpretación. O tal vez ninguna.
La segunda fase es el amor romántico, el amor en sentido clásico de la palabra enamorarse. Es un rasgo humano universal, y su característica definitoria es la atracción sexual selectiva. Por esta razón, los etólogos creen probable que el amor humano haya evolucionado a partir del ritual de elección de pareja, o cortejo de atracción típico de los mamíferos. Parece confirmarlo el hecho de que, en casi todos los mamíferos, ese cortejo se caracteriza por un notable despliegue de energía, persecución obsesiva, protección posesiva de la pretendida pareja y belicosidad hacia los posibles rivales.
Pero hay una diferencia. "En la mayoría de las especies", dice Fisher, "el ritual de elección de pareja dura minutos u horas, como mucho días o semanas; en los humanos, esa fase temprana de intenso amor romántico puede durar de 12 a 18 meses". Un año y medio para elegir pareja, ya está bien con el ritual de cortejo.
Según han documentado los antropólogos en 147 sociedades humanas, el amor romántico empieza "cuando un individuo empieza a mirar a otro como algo especial y único". Luego el amante sufre una deformación perceptiva por la que agiganta las virtudes e ignora las sombras del otro. Las adversidades estimulan la pasión, las separaciones disparan la ansiedad.
Son los signos de un alto nivel de dopamina en los circuitos del placer del cerebro, y así lo han confirmado los experimentos de imagen. Por ejemplo, enseñar a un voluntario una foto de su amada activa las rutas de la dopamina en los circuitos del placer. Estos circuitos guían gran parte de nuestro comportamiento -ni comer nos gustaría si no fuera por ellos-, y son los mismos que se activan en el ritual de cortejo, o de elección de pareja, de la mayoría de los mamíferos.
La hipótesis de Darwin era que las hembras elegían a sus parejas basándose en su "sentido innato de la belleza", pero la situación, al menos en la especie humana, parece haber sufrido todo tipo de complicaciones. El equipo de Steve Buss, de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha demostrado que el mismo hombre les parece más deseable a las mujeres si aparece rodeado de mujeres que cuando aparece solo, o rodeado de otros hombres. Por el contrario, una mujer pierde puntos ante los hombres si aparece rodeada de otros hombres. La interpretación no está muy clara, pero aquí hay algo que parece escapar del mero romanticismo. Hay otra componente más en en la elección de pareja. Cuando los investigadores preguntan a grupos de estudiantes heterosexuales cuáles son los atributos que más valoran para formar una pareja, cada estudiante parece buscar los mismos rasgos que se atribuye a sí mismo en un test independiente.
Pero el amor romántico, con ser larguísimo en el ser humano, no suele durar más allá de un año o año y medio, y los cachorros de nuestra especie están completamente inválidos a esa edad. Hace falta otro mecanismo que prorrogue los lazos afectivos, y lo hay. La pista vino de dos especies de topillos.
El topillo de la pradera (Microtus ochrogaster) tiene un comportamiento familiar intachable. Las parejas son fieles hasta que las muerte las separa, e incluso el 80% de los topillos no vuelven a contraer matrimonio tras enviudar. Los dos cónyuges colaboran sin rechistar en el cuidado de la prole, y suelen vivir con los suegros en paz . Todo lo contrario que su especie hermana, el topillo de la montaña, Microtus montanus: hoscos, enclaustrados en sus madrigueras individuales, traidores con sus parejas; los machos no cuidan de la prole en absoluto, y las hembras abandonan a las crías a las dos semanas de parirlas.
Larry Young, de la Universidad de Emory, descubrió que la buena fama de Microtus ochrogaster sólo es cierta como promedio: muchos topillos de la pradera son fieles y empalagosos, en efecto, pero otros son tan traicioneros y correosos como sus primos de la montaña. Ello le permitió hallar que la causa de esas diferencias entre individuos es un solo gen que evoluciona muy deprisa. El gen fabrica el receptor de la vasopresina.
La vasopresina es una hormona capaz de alterar el comportamiento, pero necesita acoplarse a un receptor situado en las neuronas para ejercer sus efectos. Los topillos que llevan una versión muy activa del gen tienen mucho receptor de la vasopresina en el cerebro, y por tanto son fieles y empalagosos. Los que llevan una versión poco activa tienen poco receptor y por tanto son traidores y malencarados.La versión de alta actividad predomina entre los topillos de la pradera -de ahí la buena fama de la especie-, y la de baja actividad es la norma entre los primos de la montaña, pero cada topillo es un mundo.
Los científicos empezaron a analizar ese gen en las personas y a comparar sus variantes con sus perfiles psicológicos. También añadieron a sus investigaciones otro gen similar que tiene también la capacidad para evolucionar muy rápido, el del receptor de la oxitocina.
Los dos genes están relacionados con la oxitocina y la vasopresina, dos hormonas que afectan al circuito del placer (o de la recompensa) cerebral. Estas hormonas actúan a través de unos receptores situados en las neuronas de esos circuitos. Los dos genes clave fabrican el receptor de la oxitocina y el receptor de la vasopresina.
Hasse Walum y sus colegas del Instituto Karolinska, en Estocolmo, han estudiado recientemente a 552 pares de gemelos o mellizos, y a sus parejas. Han analizado su gen avpr1a (el receptor de la vasopresina) y los han sometido a pruebas para evaluar sus "índices de calidad en la relación marital" y de "vinculación con la pareja". El 32% de los hombres con el gen variante permanecen solteros (frente al 17% con el gen estándar), y todos sus índices de "calidad marital" y vinculación afectiva son significativamente menores.
Cuando una topilla de la pradera recibe una dosis cerebral de oxitocina, se siente vinculada de inmediato al macho que esté más cerca en ese momento, y de forma perdurable. En humanos se ha hecho una prueba similar, pero con dinero. Un equipo de economistas y psicólogos suizos demostró que una simple inhalación de un aerosol de oxitocina hace que la gente confíe más en los extraños y, por ejemplo, les preste mucho más dinero en una situación ficticia (pero con dinero real puesto por el voluntario).
Ambos genes evolucionan muy deprisa y producen variantes (alelos) de mayor o menor actividad, con efectos similares a aumentar o disminuir la cantidad de las hormonas. Ya se ofrecen por Internet productos como Enhanced Liquid Trust basados en la oxitocina, "diseñado para mejorar el área de citas y relaciones en tu vida".
Pero el amor se parece mucho al amor propio. Lisa DeBruine, de la Universidad McMaster de Ontario, reclutó hace unos años a un grupo de voluntarios para jugar por Internet a una especie de dilema del prisionero. Cada voluntario podía ver en el ordenador la cara del otro jugador, y sólo con eso tenía que decidir si compartía con él su dinero o intentaba hacerle una pifia. La pifia, en realidad, se la había hecho DeBruine a todos los voluntarios, porque al otro lado del ordenador no había nadie. El supuesto jugador no era más que un programa, y las caras habían sido generadas por métodos informáticos. El resultado fue que la mayoría de los voluntarios había decidido compartir su dinero candorosamente cuando la cara del otro jugador era... ¡la suya propia!
Si hay una cuarta fase del amor, lo más probable es que esté al otro lado del espejo.
20 octubre 2008
Artículo de "Marca" 20/10/08
El ilusionista Uri Geller ayudó a Hamilton a preparar la carrera china
Lewis Hamilton contó con una ayuda especial en el Gran Premio de China, que ganó con autoridad. Según el 'Sunday Star', el piloto de McLaren preparó la penúltima cita del Mundial de Fórmula 1 con el conocido ilusionista Uri Geller, que se hizo famoso en los años setenta por doblar cucharas con la sola fuerza de su pensamiento. De hecho, todavía se recuerda en España su aparición en un programa nocturno semanal que dirigía José María Íñigo y donde dio muestras de sus capacidades paranormales.
Según la publicación británica, Geller envió a Hamilton una serie de mensajes animándole a "pensar en positivo" con el objetivo de que se concentrara plenamente en la carrera y olvidara la presión. Además, le habría encargado al piloto diferentes ejercicios de visualización para concentrarse en la victoria final y no cometer errores el de Monte Fuji, cuando se precipitó tras realizar una mala salida y acabó fuera de la pista.
"Hamilton es un tipo fantástico", declaró Geller, que se confesó seguidor de Lewis. Éste conoció al ilusionista en un acto celebrado recientemente en Londres y quedó impresionado por el número de la cuchara doblada, hasta el punto de que ambos intercambiaron sus números de teléfono.
Lewis Hamilton contó con una ayuda especial en el Gran Premio de China, que ganó con autoridad. Según el 'Sunday Star', el piloto de McLaren preparó la penúltima cita del Mundial de Fórmula 1 con el conocido ilusionista Uri Geller, que se hizo famoso en los años setenta por doblar cucharas con la sola fuerza de su pensamiento. De hecho, todavía se recuerda en España su aparición en un programa nocturno semanal que dirigía José María Íñigo y donde dio muestras de sus capacidades paranormales.
Según la publicación británica, Geller envió a Hamilton una serie de mensajes animándole a "pensar en positivo" con el objetivo de que se concentrara plenamente en la carrera y olvidara la presión. Además, le habría encargado al piloto diferentes ejercicios de visualización para concentrarse en la victoria final y no cometer errores el de Monte Fuji, cuando se precipitó tras realizar una mala salida y acabó fuera de la pista.
"Hamilton es un tipo fantástico", declaró Geller, que se confesó seguidor de Lewis. Éste conoció al ilusionista en un acto celebrado recientemente en Londres y quedó impresionado por el número de la cuchara doblada, hasta el punto de que ambos intercambiaron sus números de teléfono.
15 octubre 2008
Artículo de "La Vanguardia" 15/10/08
Cinco días sin dormir viendo películas
Dos especialistas en récords logran un Guinness después de ver 57 films seguidos en 123 horas
Anna Solana 15/10/2008
A Suresh Joachim le gustan los retos. Y más si, una vez superados, pueden inscribirse en el Guinness. A sus 39 años, el canadiense de origen ceilandés tiene en su haber más de 30 récords, entre los que se encuentran el de más horas planchando o bailando.
Hace unos días sumó otro a su palmarés. Pero esta vez, sin levantarse de su asiento. Junto a la alemana Claudia Wavra, que ya lo había intentado en otras ocasiones, se pasó 123 horas y 10 minutos viendo películas en una casa prefabricada instalada en Times Square, en Nueva York.
Sin despegar los ojos de la pantalla, excepto para ir al baño en las pausas acordadas. Y sin dormir. Bajo el estricto control de jueces y médicos, los dos visionaron 57 films del tirón, con créditos incluidos, tal como marcaban las reglas de la competición.
El atracón cinematográfico, que aguantaron con palomitas y algo de ejercicio físico, empezó con Iron Man y terminó con Thelma y Louise, que contó con la visita sorpresa de Susan Sarandon. La actriz, protagonista del film, se acercó hasta la céntrica plaza de Manhattan para animar a Joachim y Wavra.
Los cinéfilos participantes también vieron La identidad de Bourne, Carros de Fuego, Kill Bill vol.2 y El Paciente inglés, entre otras cintas. Así consiguieron superar por tres horas el anterior récord establecido en junio de este mismo año por el indio Ashish Sharma, que también estaba en Times Square pero se rindió pasadas las 72 horas.
Después de un merecido descanso, Wavra subrayó lo especial que resultaba para ella batir este récord en Nueva York, a pesar de haberlo conseguido ya en otras tres ocasiones. "Siempre he soñado hacer algo grande aquí", señalaba en el comunicado de la empresa patrocinadora del evento. "Ha sido una experiencia inolvidable", añadía.
Por su parte, Joachim aseguraba haber disfrutado mucho "viendo tantas películas estadounidenses maravillosas en cinco días." Ya piensa en su próximo récord.
Dos especialistas en récords logran un Guinness después de ver 57 films seguidos en 123 horas
Anna Solana 15/10/2008
A Suresh Joachim le gustan los retos. Y más si, una vez superados, pueden inscribirse en el Guinness. A sus 39 años, el canadiense de origen ceilandés tiene en su haber más de 30 récords, entre los que se encuentran el de más horas planchando o bailando.
Hace unos días sumó otro a su palmarés. Pero esta vez, sin levantarse de su asiento. Junto a la alemana Claudia Wavra, que ya lo había intentado en otras ocasiones, se pasó 123 horas y 10 minutos viendo películas en una casa prefabricada instalada en Times Square, en Nueva York.
Sin despegar los ojos de la pantalla, excepto para ir al baño en las pausas acordadas. Y sin dormir. Bajo el estricto control de jueces y médicos, los dos visionaron 57 films del tirón, con créditos incluidos, tal como marcaban las reglas de la competición.
El atracón cinematográfico, que aguantaron con palomitas y algo de ejercicio físico, empezó con Iron Man y terminó con Thelma y Louise, que contó con la visita sorpresa de Susan Sarandon. La actriz, protagonista del film, se acercó hasta la céntrica plaza de Manhattan para animar a Joachim y Wavra.
Los cinéfilos participantes también vieron La identidad de Bourne, Carros de Fuego, Kill Bill vol.2 y El Paciente inglés, entre otras cintas. Así consiguieron superar por tres horas el anterior récord establecido en junio de este mismo año por el indio Ashish Sharma, que también estaba en Times Square pero se rindió pasadas las 72 horas.
Después de un merecido descanso, Wavra subrayó lo especial que resultaba para ella batir este récord en Nueva York, a pesar de haberlo conseguido ya en otras tres ocasiones. "Siempre he soñado hacer algo grande aquí", señalaba en el comunicado de la empresa patrocinadora del evento. "Ha sido una experiencia inolvidable", añadía.
Por su parte, Joachim aseguraba haber disfrutado mucho "viendo tantas películas estadounidenses maravillosas en cinco días." Ya piensa en su próximo récord.
28 mayo 2008
Para tí Sandra, noticia aparecida en La Vanguardia
Barbie y Bratz llevan a juicio su guerra comercial
Mattel, creador de la veterana muñeca, demanda a MGA Entertaiment por los derechos de explotación de las atrevidas Bratz
28/05/2008 Actualizada a las 00:52h
Los Ángeles (EE.UU.). (EFE).- La guerra comercial entre las reinas de las muñecas llegó hoy a los tribunales con una demanda millonaria interpuesta por Mattel, creador de la Barbie, a MGA Entertaiment por los derechos de explotación de las atrevidas Bratz.
Desde el nacimiento de las Bratz, la omnipresente Barbie fue perdiendo poco a poco cuota de mercado, especialmente entre las pre adolescentes, en una encarnizada lucha por el trono de las jugueterías.
En medio de la batalla, y mientras Mattel exhortaba a sus creativos para rejuvenecer a la "glamourosa" Barbie, los directivos de la compañía descubrieron que sus quebraderos de cabeza tenían origen en el talento de uno de sus antiguos empleados, Carter Bryant, de 39 años.
"Esto explica como una pequeña empresa que nunca diseñó una muñeca de moda... fue capaz de discurrir una en poco tiempo que se convirtió en un éxito mundial", dijo hoy en la presentación del caso el abogado de Mattel, John Quinn.
Este hallazgo llevó a Mattel a acusar en 2004 a MGA de apropiarse de una idea que a la postre resultó valer su precio en oro y por la que pide ahora hasta 500 millones de dólares. En el litigio, la compañía creadora de Barbie tendrá que demostrar que Bryant estaba vinculado a su plantilla cuando discurrió el mundo Bratz y que, por lo tanto, posee los derechos de explotación sobre esa idea, una pelea judicial entre los dos fabricantes de juguetes que dejará al margen al diseñador.
La semana pasada y tras cuatro años entre abogados, Mattel y Bryant llegaron a un acuerdo, cuyo contenido no trascendió, por el que la empresa retiraba el caso contra su ex trabajador al que pedía 35 millones de dólares en concepto de derechos de autor.
Para el fundador de MGA, Isaac Larian, esa decisión de Mattel fue una prueba de la inconsistencia de la causa y se mostró "confiado de que el jurado rechace la petición de Mattel contra MGA".
La compañía de Larian siempre negó la usurpación de la idea, que aunque fue sugerida por Bryant, explican, su desarrollo corrió a cargo íntegramente por MGA.
Hasta 1998, el creador de las Bratz se dedicó a diseñar ropa para las muñecas de Mattel, pero ese año optó por descansar y regresó desde Los Ángeles a su casa familiar en Montana, según la versión publicada en el diario "Wall Street Journal".
Fue durante ese tiempo cuando ingenió una nueva muñeca inspirada en la estética de las alumnas de instituto, muy diferente a la pauta seguida durante décadas por Barbie.
Bryant comenzó a realizar algunos esbozos y dibujos de muñecas con pantalones a la cintura y el ombligo al aire, ropas anchas, zapatos de plataforma, mechas en el pelo y maquillaje.
En 1999 retomó su empleo en Mattel para diseñar vestidos para la Barbie aunque continuó dándole vueltas al concepto de las Bratz, que dijo tener registrado legalmente como una idea propia, y que nunca ofreció a Mattel.
Poco después entró en contacto con los responsables de MGA, quienes se mostraron encantados con las Bratz y le propusieron desarrollar el producto que revolucionaría las jugueterías.
"Estoy deseando que llegue el momento de evaluar los testigos de Mattel para demostrar que no pueden ganar en los tribunales lo que están perdiendo en el mercado", dijo en un comunicado Thomas J. Nolan, asesor legal de MGA.
Tras su irrupción en las tiendas en 2001, las Bratz, con "look" actual y atrevido hicieron parecer vieja a la estilizada diva de las muñecas, una Barbie que fue perdiendo clientes a medida que las niñas cumplían 8 años.
Las Bratz pasaron a representar un patrón aspiracional para un nutrido grupo de preadolescentes de hoy en día, para quienes el mundo rosa de la Barbie resultaba infantil.
Ante la caída de las ventas de Barbie en EE.UU., Mattel buscó pelear con las Bratz en su terreno a través de sus nuevas muñecas "My Scene", que siguen el estilo Bratz.
MGA anunció que una vez se resuelva la demanda de Mattel arremeterá judicialmente contra el gigante juguetero al que pedirán 1.000 millones de dólares, para que Mattel "no vuelva a hacer esto al próximo que quiera competir con ellos", sentenció Larian.
Mattel, creador de la veterana muñeca, demanda a MGA Entertaiment por los derechos de explotación de las atrevidas Bratz
28/05/2008 Actualizada a las 00:52h
Los Ángeles (EE.UU.). (EFE).- La guerra comercial entre las reinas de las muñecas llegó hoy a los tribunales con una demanda millonaria interpuesta por Mattel, creador de la Barbie, a MGA Entertaiment por los derechos de explotación de las atrevidas Bratz.
Desde el nacimiento de las Bratz, la omnipresente Barbie fue perdiendo poco a poco cuota de mercado, especialmente entre las pre adolescentes, en una encarnizada lucha por el trono de las jugueterías.
En medio de la batalla, y mientras Mattel exhortaba a sus creativos para rejuvenecer a la "glamourosa" Barbie, los directivos de la compañía descubrieron que sus quebraderos de cabeza tenían origen en el talento de uno de sus antiguos empleados, Carter Bryant, de 39 años.
"Esto explica como una pequeña empresa que nunca diseñó una muñeca de moda... fue capaz de discurrir una en poco tiempo que se convirtió en un éxito mundial", dijo hoy en la presentación del caso el abogado de Mattel, John Quinn.
Este hallazgo llevó a Mattel a acusar en 2004 a MGA de apropiarse de una idea que a la postre resultó valer su precio en oro y por la que pide ahora hasta 500 millones de dólares. En el litigio, la compañía creadora de Barbie tendrá que demostrar que Bryant estaba vinculado a su plantilla cuando discurrió el mundo Bratz y que, por lo tanto, posee los derechos de explotación sobre esa idea, una pelea judicial entre los dos fabricantes de juguetes que dejará al margen al diseñador.
La semana pasada y tras cuatro años entre abogados, Mattel y Bryant llegaron a un acuerdo, cuyo contenido no trascendió, por el que la empresa retiraba el caso contra su ex trabajador al que pedía 35 millones de dólares en concepto de derechos de autor.
Para el fundador de MGA, Isaac Larian, esa decisión de Mattel fue una prueba de la inconsistencia de la causa y se mostró "confiado de que el jurado rechace la petición de Mattel contra MGA".
La compañía de Larian siempre negó la usurpación de la idea, que aunque fue sugerida por Bryant, explican, su desarrollo corrió a cargo íntegramente por MGA.
Hasta 1998, el creador de las Bratz se dedicó a diseñar ropa para las muñecas de Mattel, pero ese año optó por descansar y regresó desde Los Ángeles a su casa familiar en Montana, según la versión publicada en el diario "Wall Street Journal".
Fue durante ese tiempo cuando ingenió una nueva muñeca inspirada en la estética de las alumnas de instituto, muy diferente a la pauta seguida durante décadas por Barbie.
Bryant comenzó a realizar algunos esbozos y dibujos de muñecas con pantalones a la cintura y el ombligo al aire, ropas anchas, zapatos de plataforma, mechas en el pelo y maquillaje.
En 1999 retomó su empleo en Mattel para diseñar vestidos para la Barbie aunque continuó dándole vueltas al concepto de las Bratz, que dijo tener registrado legalmente como una idea propia, y que nunca ofreció a Mattel.
Poco después entró en contacto con los responsables de MGA, quienes se mostraron encantados con las Bratz y le propusieron desarrollar el producto que revolucionaría las jugueterías.
"Estoy deseando que llegue el momento de evaluar los testigos de Mattel para demostrar que no pueden ganar en los tribunales lo que están perdiendo en el mercado", dijo en un comunicado Thomas J. Nolan, asesor legal de MGA.
Tras su irrupción en las tiendas en 2001, las Bratz, con "look" actual y atrevido hicieron parecer vieja a la estilizada diva de las muñecas, una Barbie que fue perdiendo clientes a medida que las niñas cumplían 8 años.
Las Bratz pasaron a representar un patrón aspiracional para un nutrido grupo de preadolescentes de hoy en día, para quienes el mundo rosa de la Barbie resultaba infantil.
Ante la caída de las ventas de Barbie en EE.UU., Mattel buscó pelear con las Bratz en su terreno a través de sus nuevas muñecas "My Scene", que siguen el estilo Bratz.
MGA anunció que una vez se resuelva la demanda de Mattel arremeterá judicialmente contra el gigante juguetero al que pedirán 1.000 millones de dólares, para que Mattel "no vuelva a hacer esto al próximo que quiera competir con ellos", sentenció Larian.
22 mayo 2008
Andrés Calamaro vuelve a la carretera
'La lengua popular 2008' recorrerá varios puntos de la geografía española entre mayo y septiembre.
Tras la gira conjunta Dos son multitud, en la que el artista argentino compartía escenario con Fito y Fitipaldis, Calamaro vuelve a la carretera para presentar en directo La lengua popular, su último álbum de estudio, además de los grandes éxitos de su trayectoria. La gira La lengua popular 2008, que comienza en mayo y terminará en septiembre, recorrerá varios puntos de la geografía española como Valencia, Granada, Las Palmas, Bilbao, Pontevedra o Pamplona.
La lengua popular, que se publicó en septiembre del año pasado, incluye temas como Cinco Minutos Más (minibar), Carnaval de Brasil, Soy tuyo Sexy & barrigón o Mi Gin Tonic, tema que ha sido elegido como tercer simgle del disco. Cachorro López, con quien Calamaro tocaba en el grupo Los abuelos De la nada, fue el encargado de producir este último trabajo grabado íntegramente en Buenos Aires.
Recientemente Andrés Calamaro ha vuelto a recibir el premio Gardel de Oro, máximo galardón de la industria discográfica argentina que ya había ganado en 2006. También ganó otros cinco premios por La lengua popular: mejor álbum del año, mejor artista masculino de rock, mejor diseño de portada, mejor vídeo por el tema Carnaval de Brasil y mejor canción por 5 Minutos más (minibar).
Además, en España ha sido finalista en la categoría de Mejor álbum de rock en los Premios de la Música de 2008. Su canción 5 minutos más (Minibar) fue premiada por los lectores de EP3 como la mejor canción española de 2007.
Tras la gira conjunta Dos son multitud, en la que el artista argentino compartía escenario con Fito y Fitipaldis, Calamaro vuelve a la carretera para presentar en directo La lengua popular, su último álbum de estudio, además de los grandes éxitos de su trayectoria. La gira La lengua popular 2008, que comienza en mayo y terminará en septiembre, recorrerá varios puntos de la geografía española como Valencia, Granada, Las Palmas, Bilbao, Pontevedra o Pamplona.
La lengua popular, que se publicó en septiembre del año pasado, incluye temas como Cinco Minutos Más (minibar), Carnaval de Brasil, Soy tuyo Sexy & barrigón o Mi Gin Tonic, tema que ha sido elegido como tercer simgle del disco. Cachorro López, con quien Calamaro tocaba en el grupo Los abuelos De la nada, fue el encargado de producir este último trabajo grabado íntegramente en Buenos Aires.
Recientemente Andrés Calamaro ha vuelto a recibir el premio Gardel de Oro, máximo galardón de la industria discográfica argentina que ya había ganado en 2006. También ganó otros cinco premios por La lengua popular: mejor álbum del año, mejor artista masculino de rock, mejor diseño de portada, mejor vídeo por el tema Carnaval de Brasil y mejor canción por 5 Minutos más (minibar).
Además, en España ha sido finalista en la categoría de Mejor álbum de rock en los Premios de la Música de 2008. Su canción 5 minutos más (Minibar) fue premiada por los lectores de EP3 como la mejor canción española de 2007.
